En España, el Renacimiento italiano llegó con el paso de la centuria, las pervivencias del pensamiento medieval se identificaron con formas artistas en el gótico.
En arquitectura su producción manifiesta una dualidad:
1) La estructura del edificio es Gótica y 2) el Renacimiento se basa en decoración.
La escultura es goticista se empieza a reflejar el influjo renacentista.
La pintura tiene influencia Italiana y aparecen nuevas características.

Arquitectura


1ETAPA: ESTILO PLATERESCO
El desarrollo del Renacimiento se produjo principalmente por arquitectos locales.
Influenciada por la arquitectura del sur de Italia (dominios de la Corona de Aragón en esa época). Este estilo español llamado plateresco, combinaba las nuevas ideas italianas con la tradición gótica española, así como la idiosincrasia local. El nombre proviene de las extremadamente decoradas fachadas de estos edificios, que se asimilaban al intrincado y detallista trabajo de los plateros. En estos años sobresalen los arquitectos Enrique Egas y Juan de Álava.
Algunos ejemplos de edificios platerescos son:
“Catedral de Coria en sus dos fachadas”
“Casa de las Conchas”


2ª etapa: Purismo

Estilo más depurado y ortodoxo, desde el punto de vista del Renacimiento. El purismo se caracteriza por una mayor austeridad decorativa, que se limita a algunos elementos concretos, generalmente de inspiración clásica.
Hay un cierto cansancio de la exuberancia decorativa a mitad del siglo XVI y se imponen los edificios de aspecto más sereno, armónico y equilibrado.
Algunos ejemplos:
“Hospital de la Santa Cruz de Alonso de Covarubia”
Pero el más típico es: “La Universidad de Alcalá de Henares”

3ETAPA: ESTILO HERRERIANO
Se caracteriza por el predominio de los elementos constructivos, la ausencia decorativa, las líneas rectas y los volúmenes cúbicos.
El monasterio de San Lorenzo del Escorial

La escultura en España en el siglo XVI
La escultura renacentista llega a España gracias a artistas italianos o a los españoles que viajan a Italia a formarse (como es el caso del gran Alonso Berruguete).
La escultura del Renacimiento español es de gran originalidad por el fuerte sentimiento religioso del que está impregnado, siguiendo la línea anterior del gótico. Además de da mucha importancia de la expresividad.

Escultura renacentista española del primer tercio del sig. XVI
En este periodo inicial, trabajan artistas italianos que son los que traen el estilo renacentista a España
Vigarny es el autor del Retablo de la Catedral de Granada, en madera policromada.

De ella podemos destacar que una parte del salón es gótica. La cúpula está sobre el ábside.
La cubierta es gótica. Son columnas clásicas gigantes. Y es una iglesia muy blanca.

Escultura renacentista española del segundo tercio del sig. XVI. El Manierismo
En este periodo de la escultura renacentista se impone completamente el clasicismo desapareciendo lo que quedaba de gótico. Pero más que escultura renacentista se debe hablar ya de Manierismo. El principal centro artístico es Valladolid
Algunas de las características del manierismo son:

Canón estirado.
Colores
Composición abierta de las figuras.
Sombras contrastadas.
Tenebrismo: que es el contraste de luces y sombras muy potentes.
Expresión de las figuras.



Los autores principales son Alonso Berruguete y Juan de Juni. El primero destaca por el retablo de la Antigua de Valladolid, sus tallas del Sacrificio de Isaac y de San Sebastian y el segundo por su Entierro de Cristo.


Último tercio del siglo XVI
Destacan los artistas de la Corte. Son artistas de cámara, que realizan sobre todo retratos de la familia real, realizados en bronce dorado.

PINTURA EN ESPAÑA EN EL SIGLO XVI

La pintura española de este siglo presenta un panorama complejo con rasgos peculiares:

-La introducción del Renacimiento fue tardía, a fines del siglo XV. Hasta el siglo XVI no se asimila plenamente el nuevo lenguaje, que convive con el gótico-flamenco.

-La lenta difusión de las formas renacentistas se realiza por distintos medios: importación de pinturas y grabados de Italia, presencia de pintores italianos en España y viaje de artistas españoles a Italia. Esto explica la heterogeneidad de planteamientos.

- El artista español carece de la formación intelectual que demanda la nueva cultura humanística y sigue teniendo consideración de artesano. A mediados de siglo contamos ya con artistas, formados en Italia, que desarrollan un lenguaje propio incorporando los aspectos más renovadores de los grandes maestros.
Son las águilas, como les denomina el tratadista portugués Francisco de Holanda, en 1548: Alonso Berruguete, Pedro Machuca, junto a otros escultores.

- Los clientes de los artistas, debido a la casi inexistencia de burguesía ciudadana, son la nobleza terrateniente, la Iglesia y la Monarquía. La aristocracia española, gran admiradora de las cortes italianas, adopta el nuevo arte porque su modernidad aumenta su prestigio, no por valorar los ideales renacentistas. Una minoría humanista va creando lentamente un clima más receptivo a lo largo del XVI. Los reyes Carlos V y Felipe II impulsan el desarrollo de programas artísticos clasicistas como expresión de su poder.

- El cliente más importante es la Iglesia. De ahí el predominio de temas religiosos. Las imágenes son un instrumento de propaganda de la fe católica frente al protestantismo. Tienen como misión conmover a los fieles. La pintura mitológica y la de historias profanas son escasas, salvo las realizadas por pintores italianos como Tiziano para Carlos V, Felipe II y grandes señores, igual que los retratos.

En cuanto a técnicas la más empleada es el óleo sobre tabla y posteriormente sobre lienzo.
El fresco apenas se desarrolla, a diferencia de Italia.

B) ETAPAS Y EVOLUCIÓN

1.- Primer tercio del siglo XVI:
Conviven dos influencias: La flamenca del siglo XV, con su realismo y detallismo, su rico colorido, su amor por paisaje e interiores, va dejando espacio progresivamente a la influencia italiana del siglo XV (Quattrocento). Los pintores se interesan por el dibujo, la figura humana (no por el desnudo), la proporción , la luz, la composición y la profundidad espacial mediante la perspectiva lineal, aunque no lo consiguen del todo. Algo más tarde llega la influencia de Leonardo da Vinci, que se aprecia en el sfumato o sombreado y en el interés por las actitudes y el paisaje.

Destacan:
Pedro Berruguete, que se instruye y trabaja muchos años en la corte de Urbino con Piero della Francesca. Fundamental en su obra es el Retablo de la Virgen en Paredes de Nava ( Palencia). Sobre todo, las tablas de los profetas y apostoles.

Otros destacados son Juan de Borgoña, que sobre todo trabaja en Toledo y Alejo Fernández en Sevilla.

Todos ellos están imbuidos de ese sentido pictórico en composiciones, tipos humanos y colores del primer renacimiento.


2.- El segundo tercio de siglo:
La influencia de Rafael, con sus elegantes composiciones y dulces formas, sustituye a la del viejo Leonardo y acaba con los restos de la herencia flamenca. Llega el Manierismo, estilo anticlásico, intelectual y minoritario. Colores fríos, desproporción, movimiento exagerado, formas helicoidales y alargadas, confusión son sus características. Los artistas españoles se incorporan con rapidez a esta corriente debido al escaso influjo del clasicismo y a la tradición del lenguaje gótico.

Destacan:
Juan de Juanes, muy rafaelesco, con actitudes muy sentidas y personajes muy dulcificados, prefigura el futuro manierismo. Su obra más destacada La Ultima Cena del Museo del prado

Alonso Berruguete, que aunque afamado escultor también pinta con una fuerte influencia de Leonardo

Pedro Machuca, arquitecto, pero también pintor. Destaca su Descendimiento ya con algunos rasgos compositivos manieristas sobre todo en el Cristo y en las actitudes de los personajes.

Luis de Morales "el divino" por la perfección de sus obras, su detallismo, su dibjo, sus brillantes colores, sus actitudes humanas y sinceras de sus personajes.



3.- Ultimo tercio del siglo XVI:

La corriente manierista alcanza su apogeo. La influencia de la pintura veneciana (Tiziano, Tintoretto y Veronés) con sus ricos colores, factura pastosa, dinámicas.

AUTOR MÁS IMPORTANTE:

El pintor más importante y original de este siglo es Doménikos Theotokopoulos "El Greco" (1541-1614):

Nace en Creta donde inicia su aprendizaje en la tradición bizantina de los iconos. Su acomodada posición económica le permite viajar a Venecia y trabajar desde 1560 en el taller de Tiziano, donde asimila sus ricos colores y la concepción espacial y juegos de luces de Tintoretto. (La Anunciación, M. del Prado). Se instala en Roma en 1570. Entra en contacto con los círculos humanistas y manieristas; estudia las composiciones de Rafael y el dibujo de Miguel Angel. Se traslada a España en 1576. En La Trinidad muestra la influencia de Miguel Angel. Para la catedral de Toledo pinta El Expolio, de rico colorido veneciano. Su principal objetivo es trabajar para la decoración de El Escorial; hace para Felipe II San Mauricio y la Legión Tebana (El Escorial), pero la obra es rechazada por no ajustarse a los planteamientos clasicistas que demanda el rey. Cerrado el camino a la Corte, fija su residencia definitiva en Toledo. La élite culta de la ciudad, atraída por el enfoque intelectual de su pintura, le hace numerosos encargos. Goza de gran popularidad y puede desarrollar libremente su pensamiento y estética. Pinta su obra maestra El entierro del Conde de Orgaz.
Su estilo manierista es muy personal y muestra aportaciones de todos los lugares por los que ha pasado (Creta, Venecia, Roma y Toledo):
- Ausencia de perspectivas clásicas. Isocefalia , simbolismo e iconografía bizantinas.
- Rompe con el dibujo aplicando el color en pinceladas anchas y libres, con retoques. Colores brillantes y estridentes, irisados, cálidos (amarillo, carmesí, morado) que irán evolucionando hacia una gama fría (verdes, azules, grises), pero muy expresiva.

- Luces artificiales y fuertes contrastes lumínicos.
- Representa varias escenas en un mismo cuadro, con varios centros de atención (diopsia); suele haber dos sectores: el terrenal y el espiritual.
- Sacrifica anatomía y proporciones en beneficio de expresividad. Figuras alargadas, estilizadas, "serpentinatas", ondulantes como llamas. Escorzos atrevidos.
- Misticismo y expresionismo dramático.
Sus temas preferidos son:
- a) Religiosos, siguiendo las ideas de la Contrarreforma, como los citados y el Bautismo de Cristo, La Resurrección, Adoración de los Pastores, etc. Santos místicos, como sus Apostolados, San Andrés y San Francisco, en M. del Prado.
- b) Retratos: Resalta las cualidades espirituales del personaje a través de gestos, manos y mirada. Caballero de la mano en el pecho (M del Prado).
- c) Paisajes: De su etapa final, muy subjetivos, con figuras deformadas en colores gris plata y rojo llameante: Vista de Toledo, Laocoonte y sus hijos.


PINTURA FLAMENCA EN EL SIGLO XVI

La pintura flamenca del siglo XVI mantiene las características propias de la pintura flamenca del siglo anterior pero adoptan algunas novedades de su excepcional relación con la Italia renacentista.

Mantienen: el uso del oleo para lograr un excepcional detallismo, el enorme realismo de sus personajes, acrecentado por la fuerza de sus retratos y el detalle de sus vestiduras y elementos, el uso de la perspectiva intuida y la superposición de planos con una importancia fundamental del paisaje de fondo, el predominio de la linea y el dibujo sobre el color para dar forma pero, por contra, la fuerza expresiva de los colores caracterizándose por una gama muy amplia y muy luminosa.

Innovan: el tratamiento científico de la perspectiva y la adopción del sfumato, el cada vez mayor peso de otros temas no estrictamente religiosos o los modelos humanos renacentistas.

Lo cierto es que hay una corriente de pintores que no adoptan las novedades del sur pero también quieren innvar frente al siglo anterior. Son los pintores que acuden al simbolismo, a visiones enigmáticas y sugerentes, cuyo ejemplo más típico es Gyeronimus den Bosch, el Bosco.

Destacan en este periodo:

Hans Memling y Gerard David, que ambos mantiene el tipo pictórico flamenco con ciertas innovaciones italianas
Hugo van der Goes, Gerardo de San Juan y El Bosco, entre los de mayor originalidad.

EL BOSCO


Artista flamenco a medio camino entre la pintura tardogótica y la pintura renacentista.
Satiriza el mundo de su época con un agudo sentido crítico, por medio de desenfrenadas visiones oníricas repletas de seres monstruosos. Sin embargo su obra está cargada de una intención moralizante propia de la época, en la que el pecado es omnipresente.
Su visión era muy del gusto del Emperador Carlos pero, sobre todo, de Felipe II, obsesionado con el pecado y el castigo divino a los pecadores. Por ello, gran parte de su obra se encuentra en España.



El jardín de las delicias es la obra cumbre de este autor. Se trata de un tríptico pintado al óleo de 206 x 386 cm, compuesto por una tabla central y dos laterales (pintadas en sus dos lados) que se pueden cerrar sobre aquella. Estilo: Gótico Flamenco. Museo del Prado, Madrid.
La composición viene determinada por la forma del tríptico del soporte. En el exterior, los laterales plegados forman una única imagen, en la que se observa el mundo en el tercer día de su creación dentro de una esfera de cristal, símbolo de su fragilidad.
En el interior, la tabla de la izquierda representa la creación de Eva, escena que observa atentamente Adán. Al fondo puede verse un estanque, rodeado de animales, algunos de ellos fantásticos, y de árboles exóticos.
La tabla central exhibe un extenso jardín rebosante de animales y hombres y mujeres desnudos, en escenas lascivas. En el centro de la composición, un círculo de jinetes gira como un tiovivo en torno a un estanque central, en el que se bañan algunas doncellas: es el origen de las actividades dominadas por las tentaciones de la carne, que tienen lugar en el centro de la tabla.
La tabla de la derecha está dedicada al infierno. El negro de la oscuridad y el rojo del fuego dominan ahora el paisaje. La conversión de las presas en cazadores y las proporciones desmesuradas de objetos cotidianos e inocuos convertidas en instrumentos de tortura, expresan el caos existente en el infierno, dónde las relaciones entre los seres vivos se han invertido.